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Cooperación Desarrollo humano

 

 

Niños/as en escuela

Ya en el primer informe del PNUD (Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo), en 1990, se presenta el concepto de “desarrollo humano” combinando dos ideas fundamentales, que compartimos en adentra: oportunidades y capacidades:

“El desarrollo humano es un proceso en el cual se amplían las oportunidades del ser humano. En principio, estas oportunidades pueden ser infinitas y cambiar con el tiempo. Sin embargo, a todos los niveles de desarrollo, las tres más esenciales son disfrutar de una vida larga y saludable, adquirir conocimientos y tener acceso a los recursos necesarios para lograr una vida decente.

Si no se poseen estas oportunidades esenciales, muchas otras alternativas continuarán siendo inaccesibles.

Pero el desarrollo humano no termina allí. Otras oportunidades altamente valoradas por muchas personas, van desde la libertad política, económica y social, hasta la posibilidad de ser creativo y productivo, respetarse a sí mismo/a y disfrutar de la garantía de los derechos humanos”.

 

Observamos que de este concepto, se desprenden varias ideas:

  • El tema del desarrollo se centra en las oportunidades para desarrollar capacidades humanas y no en la riqueza, ingresos o bienes que posea.
  • El concepto de desarrollo humano lleva implícita la idea de igualdad de oportunidades para todos los seres humanos.
  • Para alcanzar el desarrollo humano, se necesitan al menos tres oportunidades básicas o derechos para una vida de bienestar: esperanza de vida, educación y recursos para sufragar una vida en un nivel aceptable. Sin estas tres oportunidades básicas, será difícil el acceso a otras opciones.
  • Los ingresos son una condición necesaria, pero no suficiente.
  • Hay otras oportunidades valoradas por la gente: el disfrute de los derechos humanos, la libertad política, la libertad económica, el respeto a sí mismo/a…
  • El sentido de concebir tres oportunidades básicas para el desarrollo humano es que toda sociedad debe brindar el contexto mínimo necesario para que cada individuo desarrolle sus capacidades, en atención a los fines que considere valiosos.
  • Desarrollo humano y libertad tienen un íntimo vínculo.

 

A fin de clarificar esta perspectiva sobre el desarrollo, el informe explicita las diferencias de este nuevo enfoque con otros del pasado:

*  El desarrollo humano no incluye únicamente el desarrollo económico

*  El desarrollo humano concibe a la persona como el fin último del desarrollo

*  Se distancia de los enfoques de “bienestar social” pues éstos conciben a las personas como beneficiarias o receptoras de las acciones que se implementan, no tomando en cuenta su proactividad y potencial creativo.

*  Va más allá del enfoque de necesidades básicas que se centra en los bienes y servicios básicos que necesitan las personas (alimentación, agua potable, saneamiento, educación, salud y empleo). El desarrollo humano, en cambio se centra en el desarrollo de las capacidades humanas y en las oportunidades para desarrollarlas.

 

QUÉ ES:

En adentra, cooperar es la capacidad de recibir y entregar nuestro tiempo, atención, experiencia y sabiduría al servicio de otros/as. Con la cooperación de todos/as, incluso una tarea enorme se hace posible. La auténtica cooperación se basa en actitudes, sentimientos, pensamientos y acciones que ofrecen apoyo: Aceptar, reconocer y valorar a los/as demás es cooperar en su viaje y en el nuestro, suministrando así el combustible del entusiasmo. La cooperación es el tejido de la unidad y la única forma de evolucionar juntos. La cooperación nos permite compartir nuestras virtudes y especialidades, y aprender de las cualidades y talentos de aquellos/as con los que cooperamos.

Para adentra, co-operación es la acción de colaboración ejercida bajo criterios de solidaridad y corresponsabilidad. Por lo tanto, no es algo unilateral, no hay receptores ni donantes, todos damos y todos recibimos, es decir, compartimos, los beneficiarios/as somos todos/as. Desarrollo es una palabra que no tiene el mismo significado para todas las personas y plantea preguntas que han avivado grandes discusiones en los últimos años. El desarrollo es, a pesar del renovado esfuerzo de análisis, un fenómeno dinámico que no permite ser capturado en una definición estática. En adentra, entendemos como desarrollo humano, el proceso en el cual cada persona va encontrando su bienestar y felicidad, su sentido de plenitud, procurando su crecimiento interior o de conciencia, basado en sus cualidades y capacidades internas que se reflejan en cada acción diaria y que, contribuyen a crear un entorno mejor.

La felicidad y la calidad de vida no se pueden medir únicamente por la cantidad de productos o servicios a los que una persona puede acceder. Hoy en día, desarrollo supone conceptos como sostenibilidad ambiental, equidad de género, derechos humanos, educación y salud, entre otros, pero, el concepto de desarrollo debe de ir  todavía mucho más allá de la satisfacción de necesidades básicas, concibiéndolo como el despliegue de las capacidades humanas. La capacidad es un tipo de libertad para lograr diferentes estilos de vida. Desarrollo humano y libertad están íntimamente relacionados ya que se considera que no todas las personas optarán por los mismos fines sino que cada persona escogerá entre las diversas oportunidades para alcanzar el tipo de vida que considera digna y deseable. Es necesario revisar, entonces, muchos conceptos, como por ejemplo, economía, necesidades y recursos escasos, para transformarlos en intercambio de capacidades, derechos y diversidad de oportunidades y recursos, eliminando las creencias y hábitos limitantes.

Por tanto, cooperación internacional para el desarrollo humano en adentra es el trabajo en equipo o la colaboración corresponsable entre cada persona o pueblo para propiciar un proceso en el cual se amplían constantemente las oportunidades del ser humano para desarrollar sus capacidades, elevando su conciencia hacia un mundo más evolucionado, basado en la justicia social.

Entendemos como evolución el proceso de búsqueda constante de la humanidad que tiene como fin la realización del ser humano. Así pues, toda evolución en sí misma conlleva una transformación de lo viejo en algo nuevo por lo que cada umbral evolutivo implica la aparición de nuevos descubrimientos, nuevas actitudes y conciencia. El marco de esta transformación de la conciencia lleva implícito lo siguiente:

  • El conocimiento y comprensión del verdadero valor del ser como parte del universo. Nadie puede amar a otro/a si no se ama primero a sí mismo (desarrollo del sentimiento de autoestima)
  • La comprensión de la solidaridad (desarrollo del sentimiento de comunidad)
  • El conocimiento y la comprensión de que la imperfección y la aparente injusticia es, al mismo tiempo, la fuerza que nos motiva a evolucionar (desarrollo del sentimiento de búsqueda)
  • El conocimiento y la comprensión de que solo dando respeto se recibe respeto, dando paz se recibe paz, dando solidaridad se recibe solidaridad (desarrollo del sentimiento de entrega)
  • El conocimiento y la comprensión de que no hay diferencia entre el “yo” y “los/as otros/as”, entre lo nacional y lo internacional, entre el norte y el sur (desarrollo del sentimiento de unidad)
  • El conocimiento y comprensión del poder del pensamiento, esa energía que guía nuestras acciones creando la realidad que queremos con nuestra mente (desarrollo del sentimiento del poder transformador)

 

POR QUÉ

La situación de crisis de valores mundial en la que nos encontramos desde hace ya mucho tiempo, cuyas consecuencias habituales son la insatisfacción, el egoísmo, el individualismo, los intereses económicos, el agotamiento de los recursos del planeta, el desequilibrio en la distribución de dichos recursos, la destrucción de la naturaleza,  etc, tanto a nivel individual como colectivo, constituye una oportunidad de crecimiento que nos lleva irremediablemente hacia un cambio de conciencia, que, a la vez, presenta nuevos desafíos. Estamos viendo claramente que el sistema actual no funciona ni tampoco los parches que intentan que no se resquebraje. La “doble moral” abunda donde el “poder” es desigual. Las relaciones de poder no son equitativas (hombre-mujer, blanco-negro, rico-pobre, norte-sur,  etc); y, en los casi 70 años que occidente lleva trabajando la cooperación internacional para el desarrollo, la pobreza y la desigualdad han aumentado.

La prosperidad económica del norte está asentada en la explotación de otros lugares del planeta y éstos contribuyen enormemente. Además, occidente mira el resto del mundo en términos de tener o no tener. Los valores y referentes actuales se basan en el consumo. Se supone que es el mejor modo de vida conocido. Este es el imaginario de occidente y el que aplica para juzgar a todos los demás. Pero, al mismo tiempo, ese imaginario ha sido adoptado también por el sur con actitudes muy similares a las criticadas. Ninguno cuenta con la verdad absoluta porque, cada uno, con sus peculiaridades y diferencias, tiene los mismos problemas y comportamientos, al margen  del derecho a la cobertura generalizada de las necesidades básicas humanas. Ninguna sociedad es perfecta y los modelos de desarrollo aplicados no funcionan, como vemos a diario. Por ello es tan importante un progresivo cambio de conciencia por el que vayamos dibujando el desarrollo humano que queremos, desde la igualdad de oportunidades. Actualmente, no existe un mundo desarrollado y otro subdesarrollado, solo existe un solo mundo maldesarrollado. Y, podemos decir también, que no existirá una verdadera cooperación internacional mientras no haya cooperantes del sur en el norte.

Para hacer frente a estos retos y desafíos, adentra trabaja para revisar viejas creencias incorrectas que nos bloquean, para ensanchar los márgenes de lo posible, para hacer posible lo deseable, para no dar por sentado lo que no es. Sabemos que desde que una parte de la sociedad construye un sueño, (normalmente, con la energía que engendra la insatisfacción ante los aspectos más injustos del comportamiento humano) hasta que esa propuesta se generaliza como nueva práctica social, hay un largo camino… pero, percibimos que algo importante está surgiendo a nivel planetario. La masa crítica necesaria para cambiar las cosas a nivel mundial está creciendo; cada vez somos más los que trabajamos para conseguir el verdadero desarrollo humano.

El cambio de una política de ayuda, basada únicamente en el crecimiento económico y técnico, a una política de desarrollo humano, se debe fundamentalmente al reciente descubrimiento en el que, por fin, nos hemos dado cuenta de que absolutamente todo en este mundo está relacionado o conectado: lo que ocurre en una pequeña parte del planeta tiene sus efectos al otro lado del mismo, y viceversa. Constituye el hecho principal por el que se están dibujando las primeras pinceladas del necesario cambio de paradigma, por el cual ya no sirve el viejo comportamiento de “sálvese quien pueda”.

Por un lado, tenemos consensuada por casi todos los dirigentes mundiales una Declaración Universal de los Derechos Humanos, una agenda internacional común de desarrollo, formada por los objetivos de desarrollo del milenio de Naciones Unidas, entre otros. Se trata de una agenda ambiciosa para reducir la pobreza, sus causas y manifestaciones. En la teoría nadie duda de la necesidad de cumplir con la Declaración y esos objetivos básicos, sin embargo, como hemos dicho, las desigualdades han aumentado en los últimos años. Si no se está logrando, mi primera sospecha recae sobre la intensidad del deseo de lograrlo. Así pues, la necesidad de coherencia entre el discurso y el hecho es la gran asignatura pendiente, siendo esta necesidad aplicable, tanto en el ámbito individual como colectivo.

 

PARA QUÉ

El objetivo fundamental de la cooperación internacional para el desarrollo humano, en adentra, es conseguir y compartir un comportamiento y actitudes humanas éticas, basadas en el ejercicio de los valores interiores, que desembocan en acciones consecuentes por las que cada persona o pueblo va encontrando su propio desarrollo humano en un proceso de autoconocimiento que va concretando su crecimiento personal y colectivo, y estado de felicidad.

El acento o la clave para ello, no es conseguir de forma directa un mundo más justo y equitativo, sino conseguir personas más justas y equitativas que, propicien, por tanto, la construcción de un mundo armonioso, porque, como dijo Jung, “el que mira al exterior, sueña; pero, el que mira a su interior, despierta”. El crecimiento personal y colectivo nos conduce a la elección y construcción creativa de una sociedad que respeta los derechos humanos fundamentales y que trabaja, por encima de todo, por la paz y la dignidad de cada ser humano, especialmente, en un momento como el actual en el que las viejas estructuras se están cayendo. Es decir, la persona es el centro de toda cooperación, en la que surgen acciones o programas de actuación integrales.

Los problemas del subdesarrollo, la injusticia, los desequilibrios y las desigualdades tienen ciertamente una dimensión estructural económica, social y política y han de abordarse desde análisis y fórmulas que aporten soluciones, pero esas fórmulas nunca llegarán a ser articuladas ni siquiera pensadas si falta una conciencia básica, una sintonía con determinados valores éticos o un contacto con la propia interioridad.

 

CÓMO

Todos los programas desarrollados por adentra forman parte de una estrategia global aplicada a nivel local, basada en los valores y principios de actuación de la organización, para favorecer procesos de desarrollo humano.

El cambio de paradigma actual lleva implícito una revisión total del imaginario interno y externo, a nivel individual y colectivo. Es decir, la acción transformadora de los programas de cooperación internacional para el desarrollo humano, en adentra, implica tener la creatividad y la visión de un nuevo sistema de relaciones, de producción, de intercambios comerciales, etc

Por todo ello, los sectores en los que trabajamos, son:

  • Educación en valores, como principal herramienta básica e inicial para el desarrollo de las personas y comunidades.
  • Promoción y defensa de los derechos humanos fundamentales y responsabilidades individuales y colectivas.
  • Incidencia social, política y empresarial para aquellos comportamientos, actitudes y prácticas que vulneren los derechos humanos universales e impidan u obstaculicen el propio desarrollo humano, a través de la denuncia pública y/o el acompañamiento para favorecer los procesos de cambio tendentes a transformar dichos comportamientos o prácticas.
  • Formación / capacitación adaptada a las necesidades bien identificadas de los colectivos a los que se dirigen y que tienen por objeto la consecución de resultados positivos en los programas de desarrollo comunitario llevados a cabo.
  • Todos aquéllos de desarrollo comunitario (social, cultural, económico, político, ecológico, técnico y/o espiritual) que, de manera implícita o explícita, van encaminados a aumentar la igualdad de oportunidades entre las personas y los pueblos; y, generan la suficiente energía social que rompa las inercias y los círculos viciosos creados.

Apostamos por programas de cooperación a medio y largo plazo en los que la población “beneficiaria” somos todos/as y, por tanto, todos/as somos receptores, donantes, partícipes, protagonistas y motores del desarrollo humano. Trabajamos en todos aquellos programas que evitan cualquier tipo de dependencia entre los/as participantes promoviendo el diálogo y el consenso entre todos los actores y basamos nuestras acciones de cooperación en el carácter multidimensional e interrelacionado de la pobreza, los problemas y el subdesarrollo humano.

Una referencia fundamental para la ética del desarrollo humano es la Declaración del Derecho al Desarrollo, de la que se propone el concepto integral del desarrollo y su vinculación jurídica. En esta Declaración de la Asamblea General de las Naciones Unidas se perfilan unos criterios éticos que compartimos en adentra y que ampliamos en nuestro modelo de trabajo respecto a los programas de cooperación para el desarrollo humano que realizamos. Estos son:

MODELO DE TRABAJO

 

COMENTARIOS

La centralidad del ser humano El sujeto central del desarrollo es la persona, que debe de tener una participación activa, libre y significativa, y no ser algo a lo que se margina, pero tampoco mero objeto al que se ayuda.
El criterio de revisión constante de conceptos limitantes Tanto en la formulación de los programas como en su ejecución, revisamos aquellos conceptos que limitan y bloquean, transformándolos en otros acordes a nuestra filosofía. Estos conceptos a revisar son, por ejemplo, economía, beneficiarios/as, necesidades, recursos limitados, receptores-donantes, etc
El criterio del desarrollo integral Como síntesis de todos los derechos: “desarrollo interior, relacional, social, político, económico, cultural, tecnológico y espiritual en el que pueden realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales”
El criterio de justicia o enfoque de derechos El desarrollo es un derecho humano inalienable, esto es, algo que puede ser reclamado con toda la legitimidad (no pedido como favor) por todos los seres humanos. Adoptar un enfoque de derechos significa transformar nuestra concepción básica sobre el desarrollo basado en la satisfacción de necesidades y establecer objetivos y estrategias acordes a este nuevo paradigma. Significa orientar el desarrollo hacia procesos de cambio interior, sociales, económicos, ambientales, culturales, tecnológicos y políticos necesarios para modificar las inequidades estructurales y otras causas que impiden ese desarrollo, entendido como el fortalecimiento de capacidades para vivir con dignidad.
El criterio de libertad La libertad humana no es solo el principal fin del desarrollo sino también su medio principal. El desarrollo consiste en promover la calidad de vida y en aumentar las libertades sustantivas de que disfrutamos para desarrollar nuestros potenciales y capacidades, por eso, la libertad se construye al desarrollarse, es decir, el proceso del desarrollo es el de hacer mayores las libertades.
El criterio de la transformación multinivel Analizamos las causas de la pobreza, los problemas y los comportamientos injustos, buscando cambios de conciencia que conducen a cambios en políticas, prácticas, hábitos, ideas y creencias que permitan la transformación en la vida diaria de la gente, tanto a nivel individual, local, nacional e internacional. Bajo este criterio, un derecho se define en base a “ser” y no a “tener”. Ello conlleva un proceso de formación o capacitación, fortalecimiento y empoderamiento que conducen hacia la realización de ese derecho.
El criterio de responsabilidad común Es el deber que todos/as tenemos de promover el desarrollo: “todos los seres humanos tienen, individual y colectivamente, la responsabilidad del desarrollo”
El criterio de la participación La participación en la comunidad (social, económica, ambiental y política)  proporciona a la gente una base de responsabilidad, autoestima y de dignidad, atributos que forman parte integrante del desarrollo humano. Para ello, tomaremos medidas encaminadas a favorecer los procesos que permitan la toma de decisión de las personas y basaremos nuestras actuaciones en el diálogo y en el consenso.
El criterio de adaptación Basándonos en la comprensión y en los principios de aprendizaje continuo, unión y trabajo en equipo, adaptamos cada acción cooperativa a lo que es más adecuado en función del país, sector y de la evolución propia del equipo de trabajo elegido.
El criterio de programas a largo plazo Aunque los proyectos (corto plazo) siguen siendo unidades válidas de gestión, adentra no trabaja en proyectos aislados, sino que las diferentes acciones cooperativas (ya sean de una contraparte, de varias organizaciones o de adentra) se diseñan para optimizar  las sinergias entre ellas y alcanzar mayores impactos. Un programa genera más impacto que la suma de varios proyectos. Por ello, también la transformación multinivel y la requerida integralidad de los programas implican acciones y procesos de largo plazo. Un programa genera, además, un efecto multiplicador a diferentes niveles y abre mayores posibilidades de combinar distintos tipos de actuaciones permitiendo conectar las diferentes líneas de trabajo de la organización (educación en valores, crecimiento interior, cooperación, investigación y creatividad social). Por último, los programas requieren de una especialización y concentración de recursos y, por tanto, generan más impacto que la dispersión. La multidisciplinariedad necesaria, entendida como combinación coordinada y coherente de distintos tipos de cooperación, genera también mayor impacto que un tipo único de acción, o que la combinación no coordinada de diferentes tipos.
El criterio de elección de contrapartes maduras La selección de las organizaciones con las que cooperamos trabajando en equipo debe de estar basada en la madurez de estas, así como en filosofía, valores, objetivos y modelos de trabajo compartidos o complementarios.
El rol de acompañamiento proactivo Para conseguir los objetivos que buscamos, el rol de acompañamiento a contrapartes y otras organizaciones aliadas constituyen uno de los ejes centrales de nuestro trabajo ya que ha de permitir el fortalecimiento mutuo como expresión de la sociedad civil. En algunos casos seremos operativos, pero en la mayoría jugaremos un papel activo para facilitar los procesos de cambio que queremos conseguir, siendo motores y actores del propio cambio.
Educación e Incidencia a la cofinanciación Puesto que es complicada la consecución de financiación de programas a largo plazo que, además, obtienen resultados cualitativos, necesitamos jugar un rol activo en la educación en valores e incidencia sobre los cofinanciadores (socios/as, entidades públicas y privadas)

 

DÓNDE

Como se puede desprender del presente documento, adentra no tiene una prioridad en cuanto a posibles lugares o áreas geográficas de trabajo en nuestra labor de cooperación para el desarrollo humano, puesto que entendemos que solo existe un mundo maldesarrollado, que no existe una sociedad perfecta y otras imperfectas, que las desigualdades y los problemas de la injusticia y el subdesarrollo son comunes en todos los rincones del planeta, que todo está relacionado e interconectado, que lo negativo no está localizado en un punto concreto sino que lo positivo y lo negativo se entremezclan en todos los ámbitos, que nada es lo que parece ser, y puesto que todo verdugo necesita su víctima y toda víctima su verdugo, consideramos necesario trabajar en ambos lados o en ambas caras de la misma moneda. Por lo tanto, trabajaremos cooperando en aquellas zonas cuyas características conozcamos bien, tanto a nivel local, nacional e internacional, con aquellas personas y comunidades suficientemente valientes como para estar dispuestos a generar cambios y profundas transformaciones en ellas mismas y en su entorno.

 

CON QUIÉN COOPERAMOS

En adentra, promovemos la conjunción de esfuerzos y alianzas entre cinco actores clave: administraciones públicas, organizaciones, empresas, sociedad civil y movimientos sociales, tanto a nivel nacional como internacional. Practicamos nuestra acción cooperativa de dar y recibir de dos formas que se relacionan entre sí:

  1. Uniéndonos y formando alianzas con aquellas entidades y personas con las que compartimos filosofía, valores, principios y objetivos en un trabajo en equipo para desarrollar diferentes programas.
  2. Acompañando y favoreciendo procesos de cambio con aquellas entidades, comunidades y personas dispuestas a iniciar o continuar el proceso del desarrollo humano y la consecuente transformación hacia una sociedad pacífica, justa y armoniosa.